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Temas de Salud
Los adultos también tienen hábitos nocivos

Apretar o rechinar los dientes, morderse o comerse las uñas, apoyos inadecuados en cabeza y cuello, y hasta el rose o movimiento de los piercings, tienen serias consecuencias para la salud bucal y general de las personas.

Los adultos también tienen hábitos nocivosLos hábitos nocivos en el campo bucal son frecuentes y no sólo se presentan en los niños, también los adultos adquieren algunos que manifiestan en forma repetitiva afectando de manera seria su salud.

Desde la infancia, hábitos nocivos como la respiración oral (a través de la boca), succión digital (habito de dedo) y mala postura lingual, pueden afectar la forma y crecimiento de los maxilares, alterar la oclusión dental  (relación entre dientes superiores e inferiores) y el normal crecimiento y desarrollo del individuo al producir trastornos físicos y posturales.

En los adultos, otros hábitos nocivos pueden ser la causa de variada sintomatología, a veces dolorosa, dependiendo de características individuales de cada persona. Es por lo tanto, de vital importancia que tanto los pacientes como los profesionales de la salud aprendan a diagnosticar y tratar a tiempo estas patologías o alteraciones. Dentro de las más comunes se tienen:

El bruxismo: definido como un apretamiento y/o rechinamiento dental, es uno de los hábitos nocivos orales más comunes en nuestros días.  Históricamente se le ha relacionado con el estrés y alteración emocional, puede ocurrir tanto en el día como en la noche, y manifestarse con diferente sintomatología, entre las que se encuentran:


Desgaste en las superficies de contacto de los dientes.
Abfracciones (lesión o pérdida de estructura dental) a nivel del cuello del diente l, puede presentarse con o sin sensibilidad).
Dolor, movilidad dental.
Fractura de dientes, de prótesis  y de restauraciones dentales.
Dolor e hipertrofia (crecimiento exagerado) de músculos masticatorios.
Dolor de cabeza (en ocasiones confundidos con migraña), dolor en cuello y espald.
Dolor y disfunción de la Articulación Temporo-Mandibular ó DTM (1), en donde el paciente refiere “dolor de oído”. El  tinnitus (sensación de ruidos en los oídos), pérdida de audición, mareo y vértigo, en algunas ocasiones pueden ser manifestaciones de esta disfunción.

Según estudios recientes (2), las fuerzas incrementadas en la mordida, como en el bruxismo, estarían relacionadas con una disminución considerable del aumento de noradrenalina inducido por el estrés  en el cerebro, así como con la formación de úlcera estomacal; por lo tanto, el bruxismo, según estos estudios, contribuiría a la capacidad del individuo para manejar el estrés.

Otros hábitos, como morderse y/o comerse las uñas, morder objetos inadecuados, pueden también afectar la estructura dental y en casos severos, producir trastornos de músculos masticatorios y A.T.M. (3)

Hábitos de mala postura, así como los apoyos inadecuados de cabeza y cuello, ya sea al dormir o durante el día,  también pueden inducir a  una alteración  de la función normal  de dientes, músculos y demás estructuras orales, y dolor a nivel de cuello, mandíbula y cabeza.

Los adultos también tienen hábitos nocivosAlgunos menos comunes, como el roce y movimiento de piercings en la boca pueden producir desgastes y fracturas dentarias y otros  muy comunes como  fumar producen deterioro de la salud dental y periodontal además de efectos adversos en la estética dental y facial. Incluso tocarse de manera compulsiva un diente para percibir su movilidad puede incrementar el dolor y la movilidad del mismo.

El tratamiento en todos los casos debe estar acorde a la odontología basada en la evidencia. La prevención es la mejor manera de evitar que los hábitos nocivos se instalen y se perpetúen. Por lo tanto, la observación periódica por el paciente y  el profesional de la salud es fundamental.  Debe prestarse especial cuidado a la salud oral, incluyendo el estado dental, la sintomatología muscular en cabeza, cuello, espalda, el funcionamiento de la  A.T.M., así como la observación de malos hábitos posturales y otros nocivos.   

Cuando el hábito ya ha producido secuelas a nivel dental ó  en  la articulación temporo-mandibular, la consulta con el odontólogo especialista es necesaria para iniciar tratamiento. Puesto que  el origen de estas  alteraciones puede ser diverso, el manejo interdisciplinario con otras ramas de la medicina se hace primordial. En casos como el bruxismo o la onicofagia (4), en los cuales el factor psicosocial juega un rol importante, no debe descartarse la valoración psicológica y el manejo de estrés.

El tratamiento conservador y  de la causa que produce el hábito es la primera elección para el manejo de los hábitos orales nocivos. Dentro de las terapias conservadoras se puede recurrir a la fisioterapia y sus múltiples recursos, al uso de placas o férulas oclusales para controlar el dolor y la disfunción, a la psicoterapia

Por ello los fisiatras, fisioterapeutas, ortopedistas, psicólogos, psiquiatras, otorrinolaringólogos, neurólogos, neurocirujanos, así como otros profesionales de la salud,  y no sólo los odontólogos,  deben  saber diagnosticar a tiempo las patologías producidas por los hábitos orales nocivos, para mejorar la salud y bienestar de toda la población.

(1)Disfunción Temporo Mandibular: término que involucra diversas alteraciones de los músculos de la masticación, de la A.T.M. y estructuras asociadas.
(2)Slavicek R. Sato S., (Bruxism – a function of the masticatory organ to cope with stress. Wien Med Wochenschr, 2004 Dec; 154 (23-24): 584-9.
(3)A.T.M. = Articulación Temporo Mandibular.
(4)Hábito de comerse las uñas.

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Artículo de la Revista Salud Coomeva Medicina Prepagada escrito por: Jorge Eduardo Zapata Jaramillo, Odontólogo Especialista en Prostodoncia de Pereira.



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